En diálogo con Agenda Universal (FM Universal 95.3 de San Lorenzo), el cuerpo técnico de la Primera División del Club Villa Felisa compartió una mirada profunda sobre el rol del fútbol en los barrios y el compromiso que asumieron más allá del resultado deportivo.
Una identidad que se construye desde abajo
Villa Felisa no solo pelea por los puntos cada fin de semana: también construye una identidad basada en la formación, la contención y los valores. En una extensa charla con los entrenadores Leo Barattini y Luis Miguel Díaz, surge una visión humana del deporte, con un fuerte compromiso hacia los jóvenes.
“Cada vez es más difícil traer a los chicos al club. Están muy metidos en las redes sociales, alejados del fútbol”, confesó Barattini, marcando el tono de una entrevista en la que el rol del técnico va mucho más allá de lo táctico. “Con Luismi arrastramos una camada desde hace siete u ocho años. Los conocemos, los contenemos. Somos casi como una figura paterna para muchos”, agregó.
Ese vínculo con las divisiones inferiores fue clave para llegar a la Primera. “Teníamos un deseo con Luismi, lo veníamos madurando. Presentamos un proyecto para trabajar con la Reserva y potenciar a los chicos que suben de Sexta. La oportunidad llegó tras la salida de Pali Ramírez, y no dudamos”, explicó.
Un plantel numeroso, una idea clara
Actualmente, Felisa cuenta con un plantel de entre 35 y 36 jugadores. “Somos un club de barrio, sin viáticos. Sabemos que primero está la familia, después el trabajo y recién después el fútbol. Por eso necesitamos tener todas las variantes cubiertas: lesiones, expulsiones o simplemente que un jugador no pueda estar ese día”, señaló Barattini.
Por su parte, Díaz aportó una mirada estratégica: “Queremos que Sexta, Reserva y Primera compartan una idea de juego. Ayer con Tirando Paredes lo demostramos: fue un amistoso, pero los chicos jugaron con respeto, con la pelota al piso y sin desesperarse”.
En ese esquema, la figura de Martín Carrizo —volante central experimentado— es fundamental. “Es como un entrenador dentro del campo. Les marca el ritmo a los chicos y es clave para formar grupo. Para nosotros, lo primero que hay que armar es el grupo; los resultados llegan después”, sostuvo Leo.
El torneo y los primeros pasos
Después de un arranque con tres empates consecutivos, Felisa logró su primera victoria. “Ese partido ganado nos dio el envión necesario. Ahora encaramos con otro ánimo la semana previa al duelo con Barrio Quinta, una cancha difícil”, reconoció Díaz.
Ambos entrenadores coinciden en que este año el torneo será más parejo. “Villa Cassini es referencia, pero también están Colón, PSM, San Martín… Nosotros vamos a dar pelea”, afirmó Barattini.
Más allá de la cancha
Dirigir en Villa Felisa implica mucho más que planificar entrenamientos. Barattini resaltó el esfuerzo detrás del día a día: “Gracias a los profes y a los familiares, conseguimos hasta ocho publicidades. Logramos que un padre solo pague cinco mil pesos por un conjunto completo. En este contexto económico, eso es casi un milagro”.
También destacaron la importancia de torneos como la Copa País, que abre puertas a los jóvenes. “Es una gran vidriera. Tenemos un chico que están mirando desde Córdoba, eso entusiasma. Antes, si no eras de Rosario, no te veían”, señaló Díaz, ilusionado con que más jugadores puedan proyectarse hacia el ámbito regional o nacional.
Un equipo humano detrás del equipo
La charla finalizó con un reconocimiento especial al delegado Luis Pared, parte clave del proyecto. “Es parte de este sueño. Lo sumamos sabiendo que, más allá de sus dudas iniciales, es un tipo comprometido. Acá nadie labura solo”, cerraron.
En Villa Felisa, el proyecto encabezado por Barattini y Díaz es mucho más que un equipo. Es una familia futbolera. Es barrio, identidad y compromiso. Es, como ellos mismos lo definen, “una forma de crecer todos juntos, dentro y fuera de la cancha”.